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sábado, 9 de noviembre de 2019

Paradoja de Epiménides


En el siglo VI antes de Cristo Epiménides pasó a la historia cuando afirmó: «Todos los cretenses son unos mentirosos». Dicho así no se le ve el sentido a tanta fama ¿verdad? Pero la cuestión es que Epiménides era cretense, con lo cual si está diciendo la verdad entonces miente. Pero si está mintiendo es verdadera. Es decir, que tenemos paradoja asegurada cualquiera que sea la hipótesis escogida.
La paradoja no tiene solución.
Este tipo de fallos semánticos de la lógica provocó profundos estudios de los matemáticos en su momento, ya que temieron por una seria crisis que llegara a demostrar que nada tenía fundamento. Uno de los estudiosos de este proceso, quizá el más conocido, fue Bertrand Russell que planteó la siguiente paradoja que lleva su nombre:
«Sea X el conjunto de todos los conjuntos que no son elementos de sí mismos. Si esto es así ahora nos preguntamos ¿X es o no elemento de sí mismo? Si X no pertenece a X, entonces, por la propia definición de X, X pertenece a sí mismo. Pero si X pertenece a X, entonces por la propia definición de X, estaría bien claro que X no pertenece a sí mismo». Tomemos el caso que tomemos no hay solución y tenemos la paradoja de Russell antes comentada.

sábado, 30 de mayo de 2015

Anécdota sobre la batalla de Stanligrado :



Jesús Hernandez, en su libro "Las 100 mejores anécdotas de la II Guerra Mundial" cuenta una muy curiosa anécdota sobre la batalla de Stanligrado :
"Durante la larga batalla de Stalingrado [II Guerra Mundial], los soviéticos intentaron acentuar el sentimiento de aflicción y abatimiento de los soldados alemanes para restarles capacidad de lucha. 


Para ello, se instalaron potentes altavoces que emitían tangos durante horas, utilizando un viejo gramófono. Los expertos en propaganda consideraron que la melancólica música argentina serviría para que los alemanes recordasen una y otra vez el hogar y la familia que habían dejado en su ahora lejano país y meditasen sobre el sentido que tenía su lucha en un medio tan hostil. Los soviéticos no se equivocaron. Al principio, las tropas germanas recibieron este innovador ataque con muy buen humor y hubo quienes, como gesto de desafío, se atrevieron a bailar las canciones ante la atenta mirada de los rusos. Pero más tarde, una vez que pasaron los primeros momentos de perplejidad ante esa insólita táctica, la moral de los soldados alemanes acusó el efecto de esas notas musicales que adquirían un carácter cada vez más siniestro, resonando entre las desoladas ruinas de la ciudad."
Otra anécdota es.según relata Antony Beevor en su impresionante "Stalingrado" (ed. Crítica) cuando un soldado moría acurrucado por el frío, sobre todo en los últimos momentos de la resistencia alemana y en los improvisados hospitales donde los dedos congelados se quedaban prendidos de las vendas, sus compañeros lo sabían por un hecho singular. Nadie se movía, pero en el instante en el que el corazón del soldado dejaba de latir, una procesión de piojos salía por sus mangas y las perneras del pantalón en busca de algún compañero al que aún pudieran parasitar. La crueldad de la imagen puede parecer un contrapeso inhumano al hecho de que los alemanes dejaron morir de hambre y frío a numerosos prisioneros encerrados en cercas de alambre de espino.MÁS ANÉCDOTAS 

Stalingrado, la batalla que decidió la Segunda Guerra Mundial


La decisiva batalla de Stalingrado, entre el 23 de agosto de 1942 y el 2 de febrero de 1943, fue uno de los hitos más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Más, a partir de ese momento, al que se sumó más tarde la batalla de miles de tanques y tropas rusas en Kursk, signó la derrota definitiva de Alemania, que empezó a retroceder hasta quedar apretada en su propio territorio.
Tras el relativo fracaso de la invasión de 1941, que había conseguido importantes conquistas pero había fracasado en su intento de ocupar Moscú y Leningrado, Hitler, incapaz de lanzar en 1942 una ofensiva de igual magnitud, optó por pasar a un ataque limitado en vez de consolidar las anexiones conseguidas.
El ataque se dirigió hacia el sur con la finalidad de acceder al petróleo del Cáucaso. En un principio, la "guerra relámpago" alemana fue un total éxito y las tropas alemanas avanzaron vigorosamente. Sin embargo, hubo un momento en que el ejército alemán se dividió en dos objetivos: ocupar la ciudad de Stalingrado en el Volga, punto clave hacia los Urales, y continuar el avance hacia el sur, hacia el Cáucaso.
Esta división de fuerzas fue fatal ya que las tropas nazis se encontraron con una creciente resistencia soviética. Hitler decidió concentrarse en ocupar la ciudad que llevaba el nombre del dictador soviético. Una brutal lucha casa por casa llevó al ejército alemán al corazón de la ciudad.
Sin embargo, el ejército de Von Paulus, cada vez más agotado y desmoralizado, no pudo impedir la maniobra envolvente de los soviéticos. El 23 de noviembre, el VI Ejército alemán estaba totalmente rodeado. Más de un cuarto de millón de tropas alemanas y de otros países aliados del Eje había sido cercadas. Hitler ordenó a Von Paulus continuar la resistencia.
Finalmente el 31 de enero de 1943, Von Paulus firmó la rendición. Acababa de terminar la batalla clave de la guerra. En adelante, el ejército hitleriano no cesó de retroceder en el frente oriental hasta su completa derrota en 1945.
MÁS INFORMACIÓN

Batalla de stalingrado video

domingo, 17 de mayo de 2015

Anécdota de Federico II el Grande de Prusia

 Federico II el Grande de Prusia nació en Berlín el 1712, falleciendo en 1786. Durante los últimos 30 años de su vida fue Rey de Prusia. 

Uno de los más grandes hombres de Prusia. Aquél que iniciara un nuevo reino y transformara su país en gran potencia alemana y europea. Intelectual, carismático y excelente monarca. El fue: Federico el Grande.
No sé si será cierta pero en varios anecdotarios se cuenta una anécdota muy curiosa de él.
Resulta que un buen día estaba trabajando en su despacho privado contestando su correspondencia. Como tenía mucho trabajo, pidió a sus criados que le trajeran algo de comer allí mismo. Al cabo de un rato le sirvieron un plato, pero el rey tuvo que levantarse a buscar unos documentos a la dependencia anexa. Cuando tras unos minutos volvió y se sentó dispuesto a dar cuenta de lo que le habían servido, al ir a meter el cubierto se dio cuenta que un hilo de una arañan se había tendido desde el techo hasta el plato. Rebuscando entre el alimento se dio cuenta que la araña se había descolgado del techo y estaba dentro de la comida, por lo que llamó al criado y le dijo que se lo llevara.
Cuando el criado entró y vio que el rey le decía que no quería esa comida, fue presa del nerviosismo huyendo atemorizado. El rey sorprendido por su actitud y sospechando lo peor mandó apresarlo, tras lo cual el criado confesó que había envenenado la comida, por lo que pensó en un primer momento que el rey había descubierto su intento de magnicidio delatándose. Aquella modesta araña le había salvado la vida a Federico II el Grande.


BIOGRAFÍA

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/federico_ii.htm

http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/639/Federico%20II%20el%20Grande

http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/15185808/Quien-fue-Federico-el-grande.html



domingo, 8 de marzo de 2015

Anécdota de Julio Cesar



 
Cuenta la historia que Julio César cuando aún no había iniciado su carrera política, aunque ya había empezado a destacar en el ejército, en concreto en el año 75 antes de Cristo (nació en el 100 antes de Cristo y falleció en el 44).
Viajó a Rodas para aprender Retórica en la escuela donde daban clases Apolonio y Molón, asignatura de gran importancia en la época. Tras los cursos embarcó de nuevo para volver a Roma cuando fue capturado por un barco de piratas cilicios.


 En la Antigüedad, Cilicia (en griego Κιλικία, en armenio Կիլիկիա) era la designación que se le daba a la Anatolia, que ahora se conoce como Çukurova. Fue una entidad política en la época de los romanos. Cilicia se extendía tierra adentro desde la costa sudoriental de Asia Menor (la actual Turquía), hacia el norte y noreste de la isla de Chipre, y comprendía alrededor de un tercio de la superficie de Anatolia.
zona costera meridional de la península de

Los piratas se dieron cuenta de que ciertamente era un aristócrata pero de poca monta en aquella época por lo que fijaron un rescate moderado, en concreto de 20 talentos de plata, lo cual equivaldría a unos 80.000 euros actuales más o menos. Pero César de manera increíble, se molestó por la cifra que pedían, ya que entendía menospreciaban su figura por lo que insistió en que debían pedir 50 talentos. Los piratas no salían de su asombro y pidieron la cifra que decía aquel joven arrogante, lo cual supuso para su familia un enorme sacrificio económico. De hecho consiguieron reunir el importe del rescate casi de milagro.
Los historiadores piensan que aquel gesto aparentemente de locura de César, pues si la familia no hubiera reunido los 50 talentos algo incierto (aunque si era seguro que hubieran reunido los 20) le habrían ejecutado, tenía una explicación y es que puede ser que César pensara que si los piratas pensaban que era alguien más importante de lo que parecía tendría más posibilidades de seguir vivo el tiempo suficiente para intentar escapar.
El caso es que César durante su cautiverio se llevó muy bien con los piratas, aunque eso sí, les advirtió que cuando estuviera libre los buscaría y crucificaría, a lo que los piratas contestaban siempre riendo pensando que era una broma más de aquel joven.
Cuando César quedó libre los buscó y los crucificó, aunque eso sí, en agradecimiento a que lo habían tratado bien, les cortó antes la cabeza.

Julio César. Biografía



sábado, 4 de octubre de 2014

Las aldeas Potemkin Lo que se esconde detrás de las fachadas



El término las “aldeas de Potemkin” equivale a villas simuladas o ficticias, construidas sólo para impresionar.
 Actualmente esta idea se usa para describir, literal o figurativamente, cualquier tipo de construcción que intenta impresionar a los demás haciéndoles pensar que una situación es mejor de lo que realmente es.
Grigori Aleksandrovich Potemkin, mariscal de campo de todas las Rusias, fue un personaje muy famoso en su época, ya que se puede decir que nada menos era el político favorito de la emperatriz Catalina II más conocida como Catalina La Grande.
 En 1873 Rusia consiguió conquistar Crimea, por lo que apenas cuatro años más tarde nombró a su protegido, el mariscal Potemkin, gobernador de la nueva provincia.


La emperatriz vivía en un mundo irreal manejada por los enredos de sus políticos, donde no se enteraba de la misa la mitad ni de la realidad dura y cruel que la circundaba, como por ejemplo la horrenda miseria en la que vivían tras guerras y penalidades sus nuevos ciudadanos de Crimea. 

Potemkin, deseoso de agradar a su protectora y sabiendo que estaba peor de la vista que Rompetechos, se encargó de organizar la ruta que seguiría en su visita a Crimea Catalina. Pero previamente mandó una legión de albañiles y carpinteros que construyeron a lo largo de toda la ruta imperial una serie de fachadas en las que dibujaron a ciudadanos felices y contentos que se asomaban a las ventanas saludando. Las fachadas así ocultaban las aldeas míseras que había detrás de las mismas donde la gente se moría de hambre y de frío, hacinados en sus míseras chozas realizadas con materiales de fortuna.
La emperatriz pasó con su carruaje y entre la distancia y lo corta que era de vista la pobre no se dio cuenta del engaño y cuando volvió a su palacio se llevó una grata impresión de lo felices que eran sus administrados. En cuanto el carruaje pasaba de vuelta los carpinteros del gobernador Potemkin quitaban las fachadas falsas y la miseria volvía a verse en su cara más cruda. Este episodio pasó a la historia con el nombre de "Las aldeas Potemkin
 Consecuentemente en la vida actual, las empresas buscan impresionarnos y cautivarnos  para capturar nuestros ahorros,  cuando usted esté buscando invertir su dinero en una empresa o en un negocio, en bolsa o en fondos de inversión incluso en política o negocios de empresa y vea una estructura con demasiados directores múltiples de alta popularidad y estatus, desconfíe. Podría estar ante una aldea de Potemkin. Recuerde no cometer el error de Catalina II. Detenga su barco, bájese del mismo y realice un escrutinio minucioso de la aldea que tiene frente a usted. “Golpee y abra todas las puertas de la aldea” hasta estar seguro de que lo ve es realidad y no un engaño.

sábado, 10 de mayo de 2014

Anécdotas de Thomas A. Edison


Como tantos otros genios de la humanidad, en su infancia sufrió la incomprensión de sus educadores que nunca supieron cómo tratarle, hasta llegar a comentar que este gran inventor era torpe y casi retrasado. Esto es algo realmente muy frecuente entre muchos niños prodigio que sencillamente se aburren en la escuela cuando sus maestros les cuentan algo sobre lo que ellos podrían dar clases al maestro. Al final, expulsado de varios colegios, tuvo que terminar en su casa donde su madre, que sí era consciente de que simplemente estaba a un nivel muy superior a los demás, le educó convenientemente.
Vean esta interesante cita de este artículo de “TDAH Journal” donde se cuenta de qué manera más curiosa descubrió el telégrafo automático:
"A lo largo de su adolescencia pasó por muchos trabajos, mientras que paralelamente dedicaba todo su tiempo a inventar: por ejemplo, mientras trabajaba como telegrafista de un ferrocarril tenía que emitir un mensaje una vez por hora, abrumado por la rutina, inventó una forma de transmitir su señal automáticamente. Cuando descubrieron “la trampa” fue despedido: necesitaban que él estuviese atento no que simplemente saliera la señal. Sin embargo, el invento se convirtió en el primer telégrafo automático y el primer antecedente de las actuales máquinas automáticas de emitir tickets."

 Otra anécdota muy curiosa.
Cierta vez el general Leffers, director de la compañía de telégrafos más importante de los EE.UU., mandó llamar a a su despacho a Tomás Alva Edison, que en ese momento tenía veinte años de edad y, sin embargo, ya era dueño de varias patentes de inventos que se podían aplicar al telégrafo.
El General, acostumbrado a ir directo al grano, le dijo:

-Lo he hecho venir porque quiero que nos venda los derechos de sus patentes.
¿Cuánto quiere por ellas?
Edison, en más de una ocasión, había pensado en venderlas.

Se quedó en silencio, cavilando sobre la cantidad de tiempo que había empleado en inventar dichas aplicaciones.
Tenía, además, la intención secreta de tener el suficiente dinero
para ocuparse completamente en sus inventos.

Pensó por un instante en pedir cinco mil dólares, una cantidad de dinero considerable para ese tiempo.
Sin embargo, se dijo a sí mismo que probablemente sería mucho dinero,
así que varió mentalmente a tres mil dólares.

Mientras él pensaba, el general lo miraba impaciente y, de pronto, como pensó que Edison lo estaba meditando mucho, interrumpió las cavilaciones del joven y le dijo:

-¿Qué le parece si le pagamos cuarenta mil dólares?

Edison, que relató el incidente a un grupo de amigos, cuenta que de pronto sintió un pequeño desvanecimiento al oír dicha suma, que excedía con creces lo que él pensaba pedir.

Casi en un susurro, con una voz poco convincente, accedió a dicha suma.
Aunque parezca increíble, el inventor más prolífico de la historia, creador de aparatos como la bombilla, el fonógrafo y el proyector de películas,
Becado con un curso de telegrafía por haber salvado la vida al hijo de un jefe de estación, desarrolló en 1863 su primer invento -un equipo telegráfico simplificado-, mientras trabajaba de telegrafista en el ferrocarril. Perdió su empleo por incendiar un vagón durante un experimento.

Más información:

BIOGRAFÍA DE THOMAS EDISON
Vida y sus Inventos Históricos

ALGUNOS DATOS  BIOGRÁFICOS Y TODOS SU INVENTOS MAS FAMOSOS

BIOGRAFÍA DE EDISON 

domingo, 19 de enero de 2014

ANÉCDOTA DE FELIPE IV "Disculpe Majestad, pero no he nacido para ser monja".



Felipe IV no pasó a la historia precisamente por sus grandes dotes políticas, pero sí por sus devaneos amorosos que eran muy numerosos. Sus amantes eran muchas y lo peor para ellas era que tras terminar la aventura con el rey ellas terminaban también... pero en un convento, pues se decía que quien había pertenecido al rey ya sólo podía pertenecer a Dios, lo cual por cierto le espantaba la clientela, pues no todas querían terminar en un convento.



 Y así, era famosa la frase de algunas señoras cuando el rey les echaba los tejos: "Disculpe Majestad, pero no he nacido para ser monja". 
Una de las que sí aceptó el devaneo de turno, según se dice, era una mujer viuda de la que el rey se encaprichó. Para evitar habladurías, la visitaba con noche cerrada en su propia casa. Los rumores empezaron a circular por la zona, ya que se empezaba a murmurar que un caballero embozado en su ropa y sombrero, por lo que no se podía ver quién era, tocaba quedamente todas las noches en la casa de la viuda para escándalo de sus vecinos, en fin ya saben cómo eran entonces las cosas. Al final, la autoridad del lugar al servicio del rey decidió intervenir y una noche un servidor público con sus armas se presentó en la casa de la viuda por sorpresa y en horas muy tardías.


El alguacil real apostado entre las sombras había visto entrar a aquel hombre, por lo que sabía positivamente que estaba dentro, pero le sorprendió la calma de la mujer. Tras revisar toda la casa entraron en el dormitorio de la dama y al ver cómo los cortinajes que estaban detrás de la cama se movían, preguntó a la viuda:
- "Decidme, vive Dios, quién se esconde de la justicia real ahí, tras esos cortinajes".
- "Nadie, ahí sólo tengo un retrato de tamaño natural del rey, pero no le aconsejo que lo vea de tan realista que es, el parecido es enorme" -dijo la mujer.
Pero el alguacil creía que le tomaba el pelo, por lo que corrió cautamente con la punta de su espada el cortinaje y ahí, claro está, estaba el rey escondido. El alguacil, al verlo y sabedor de sus correrías y temeroso de algún castigo, le hizo una pronunciada reverencia y se fue rápidamente comentando en voz alta que estaba impresionado por el increíble parecido que tenía el retrato con el propio rey que él trataba a menudo.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Las aldeas de Potemkin




Grigori Aleksandrovich Potemkin, mariscal de campo de todas las Rusias, fue un personaje muy famoso en su época, ya que se puede decir que nada menos era el político favorito de la emperatriz Catalina II más conocida como Catalina La Grande. En 1783 Rusia consiguió conquistar Crimea, por lo que apenas cuatro años más tarde nombró a su protegido, el mariscal Potemkin, gobernador de la nueva provincia.
La emperatriz vivía en un mundo irreal manejada por los enredos de sus políticos, donde no se enteraba de la misa la mitad ni de la realidad dura y cruel que la circundaba, como por ejemplo la horrenda miseria en la que vivían tras guerras y penalidades sus nuevos ciudadanos de Crimea. 
Potemkin, deseoso de agradar a su protectora y sabiendo que estaba peor de la vista que Rompetechos, se encargó de organizar la ruta que seguiría en su visita a Crimea Catalina. Pero previamente mandó una legión de albañiles y carpinteros que construyeron a lo largo de toda la ruta imperial una serie de fachadas en las que dibujaron a ciudadanos felices y contentos que se asomaban a las ventanas saludando. Las fachadas así ocultaban las aldeas míseras que había detrás de las mismas donde la gente se moría de hambre y de frío, hacinados en sus míseras chozas realizadas con materiales de fortuna.

La emperatriz pasó con su carruaje y entre la distancia y lo corta que era de vista la pobre no se dio cuenta del engaño y cuando volvió a su palacio se llevó una grata impresión de lo felices que eran sus administrados. En cuanto el carruaje pasaba de vuelta los carpinteros del gobernador Potemkin quitaban las fachadas falsas y la miseria volvía a verse en su cara más cruda. Este episodio pasó a la historia con el nombre de "Las aldeas Potemkin". Como ven, a veces la realidad es más difícil de creer que la ficción que vemos a veces en las películas y hay que dejar claro que este es un episodio rigurosamente cierto.
Más información

jueves, 5 de septiembre de 2013

La sabiduría de las masas

"La sabiduría de las masas", realmente curiosa la anécdotav que aparece en el último libro de James Surowiecki titulado: "The Wisdom of Crowds: Why the many are smarter than few".
Cuenta la historia del científico británico Francis Galton (1822-1911) -que por cierto era primo del famoso Charles Darwin, el propulsor de la Teoría de la Evolución- que en 1906 visitaba una feria de ganado. Este científico defendía la tesis de que el sufragio universal era un error y que sólo debían votar los más informados y aptos. Pero todo cambió en su mente en esa feria.
Resulta que en un determinado momento se fue a sortear una cabeza de ganado entre los asistentes. Para concursar había que escribir el peso correcto de la res en una hoja. El científico pensó que, teniendo en cuenta que la mayoría de los que estaban concursando sólo habían entrado en la feria por curiosidad sin tener ni idea de ganado (y así era), lo que iban a poner en las papeletas era un disparate que además confirmaría su tesis antisufragio universal.
Así que cuando terminó el sorteo, se entretuvo en recoger las papeletas del suelo y en sacar la media de lo que habían puesto allí los partícipes.
Dicha media era de 1.197 libras de peso, lo curioso es que el animal pesaba en realidad ... 1.198 libras.
Aquello cambió para siempre las poco democráticas ideas de Francis Galton.

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El sentido común

El 27 de octubre de 1962, sábado para más detalles, no fue un día cualquiera. Seguramente gracias a lo que pasó aquel día, o más bien a lo que no pasó, estamos ahora  aquí.
Pueden informarse extensamente de los apasionantes sucesos de aquel decisivo día en este artículo del Real Instituto Elcano de Estudios Estratégicos e Internacionales y que también apareció en el diario El País hace algunos años
En el mismo Emilio Lamo de Espinosa, que es su autor, cuenta la interesante historia del marino Arkhipov a quien le debemos mucho, aunque no le conozca casi nadie.
Resulta que en aquella mañana del 27 de octubre de 1962 los EEUU y la URSS estaban en el punto crítico de la crisis de los misiles cubanos. La tensión estaba al límite, algunos aviones habían sido derribados y EEUU había llegado a ordenar la invasión de Cuba para las cuatro de la tarde.
Justo cuando la crisis estaba al máximo un barco ruso y un submarino llegaron a la línea de bloqueo
alrededor de Cuba que habían instalado los norteamericanos.
Al acercarse, el submarino activó un mecanismo electrónico para despistar que fue confundido por un torpedo por un destructor de EEUU de los que formaban el bloqueo, por lo que, creyéndose atacado, empezó a lanzar cargas de profundidad al submarino ruso.
Lo que no sabían era que el submarino ruso llevaba torpedos con cabeza nuclear y que estaba autorizado para usarlos a su criterio si no podía comunicar. El submarino sumergido, con las comunicaciones cortadas, aguantó varias horas, con el aire casi agotado y las explosiones a su alrededor sin saber muy bien qué pasaba ni si estaban ya en guerra. Al final el capitán reunió a los tres oficiales que decidían si se disparaba con armas nucleares para repeler el ataque o no, algo que habría sido definitivo para iniciar una guerra nuclear que habría puesto en peligro al mundo entero. 

Como se cuenta en este artículo, el capitán voto sí, el segundo votó sí, pero el comandante adjunto, el marino Arkhipov, votó no. No había la unanimidad que ordenaba el reglamento militar ruso, el torpedo nuclear no se disparó y la guerra no comenzó.
Impresionante esta anécdota, pone los pelos de punta, pensar cómo a veces prácticamente el futuro de la humanidad, el que podamos estar ahora aquí, dependió de la sola voluntad de un hombre, de un viejo marino que se dejó llevar por lo más valioso que tenemos los seres humanos, el sentido común.


VER:  SABIDURÍA POPULAR

sábado, 25 de mayo de 2013

Anécdota de Francisco Arjona Herrera "Cúchares"



Francisco Arjona Herrera "Cúchares" fue uno de los grandes maestros del toreo de todos los tiempos. De hecho, su fama trascendió como una leyenda y muchos aficionados a la tauromaquia hablan del “arte de Cúchares” para referirse a ella. Nació en 1818 en Madrid y murió en La Habana el 4 de diciembre de 1868. Tiene multitud de anécdotas y algo de fama de bravucón y así hay una que cuenta que una tarde desde el tendido un aficionado que le apreciaba mucho le gritaba: “¡Cuidado con el toro maestro que le va a coger!”, ante algunas maniobras de Cúchares, hasta que en una de esas el torero le respondió:
“¿Cómo me va a coger a mí un toro? ¿Cómo? ¡Como no me tire un cuerno!” Ya ven cómo se las gastaban.
Pero la anécdota que más me divierte es una que cuenta que volvió de París diciendo que estaba defraudado porque nadie allí era capaz de entenderse con él en español, a pesar de las facilidades que según él daba, y contaba lo siguiente.
Al parecer iba dando un paseo por la ciudad cuando se le hizo la hora de comer y no encontraba ningún sitio cerca de donde estaba, por lo que como no hablaba ni una palabra de francés empezó a preguntar a todos los viandantes que encontraba a su paso si hablaban español. Al final encontró a un señor que le dijo que sí y el maestro le espetó según él mismo contaba:
“Meno mal que he encontrao a alguien que hable españo, viva la madre que le parió. ¿Podría usté haserme el favó de indicame onde hay un figón pa jamá un poco que tengo una jambre que no diquelo?” Según el maestro, se encontró con la sorpresa de que, a pesar de que este señor decía hablar español, no supo entender la pregunta con lo sencilla que era. Lo mismo le sucedió con otros interpelados.

domingo, 7 de abril de 2013

Anécdotas de Galileo



No resulta ningún secreto que entre los grandes genios Kepler y Galileo no había precisamente una relación cordial, ni personal ni en cuanto a las diferentes concepciones astronómicas que ambos tenían. Pero aún así, no abundaban precisamente personas en aquel siglo XVII versadas en ciencia por lo que a menudo, muy a su pesar, estaban en contacto. Hay una anécdota divertida entre ambos pero no demasiado extendida que cuenta que Galileo ante un descubrimiento de astronomía decidió avisar a Kepler. Entre ellos utilizaban un código para enviarse mensajes  realmente curioso, tomaban el texto en latín y lo descomponían en letras sin orden. El que recibía el mensaje debía recomponer la sopa de letras en el debido orden para enterarse de lo que le decían. Pues bien Galileo escribió:
S m a i s m r m i l m e p o e t a l e u m i b u n e n u g t t a u i r a s
Kepler esta vez, no conseguía entender lo que decía Galileo pero no iba a dar su brazo a torcer fácilmente así que trabajó hasta que consiguió ordenar las letras de esta forma:
Salue umbistineum geminatum Martia proles, es decir, que según él le hablaba de algo relativo a unos hijos que tenía Marte, por lo que entendió que le notificaba la existencia de unos satélites del planeta Marte.
Pero lo que Galileo había enviado realmente era: Altissimum planetam tergeminum observavi, es decir, se refería a que el planeta más alto o más alejado, en alusión al planeta Saturno en aquella época, tenía una forma determinada, que por cierto era errónea como luego se descubrió.

domingo, 3 de marzo de 2013

Anécdota de Gabriel García Márquez




Resulta que en una ocasión su hijo Gonzalo se presentó a un examen de literatura, dentro de las pruebas de admisión en un prestigioso centro de estudios londinense. 

Dio la casualidad de que una de las preguntas del cuestionario versaba sobre una de las obras de su padre, en concreto del libro "El coronel no tiene quien le escriba". La pregunta era: "¿Qué representa la figura del gallo en el libro 'El Coronel no tiene quien le escriba?'"
Aquello era muy fácil para el joven Gonzalo que estaba harto de escuchar a su padre explicar en casa que aquel gallo que hereda el viejo coronel, que se pasa la vida en su casa llena de deudas mientras espera la pensión, simbolizaba la legendaria gallina de los huevos de oro.



Pues bien, la respuesta le fue dada como incorrecta, a pesar de, por supuesto, estar totalmente en lo cierto. ¡Dejaría de saberlo él que era el hijo del autor! El profesor sólo dio por buena la contestación que él había explicado a los alumnos que era que el animal representaba la fuerza popular reprimida.

A García Márquez siempre le divirtió aquello, pues reconoce que inicialmente el final del libro era que el coronel le retorcía el pescuezo y hacía con él una sopa de protesta.

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Anécdota de Gabriel García Márquez sobre CIEN AÑOS DE SOLEDAD

sábado, 2 de febrero de 2013

ANÉCDOTA DE ARTHUR SCHOPENHAUER

Arthur Schopenhauer tiene una divertida anécdota de la época de cuando era profesor en Berlín hay una conocida anécdota que cuenta que al inicio del curso solía hacer una pregunta a sus alumnos.

- "Por favor, que levanten la mano todos los que hayan leído mi libro sobre las relaciones humanas y la mentira".

Lo normal era que se levantaran multitud de manos, tras lo cual Schopenhauer decía:

- "Estupendo. Tras esto sé que van a escuchar con atención y conocimiento de causa la lección de hoy sobre la mentira humana, ya que si quieren que les sea franco nunca he escrito ningún libro ni publicación sobre ese tema".

Arthur Schopenhauer

1788-1860. Filósofo alemán.
 http://www.schopenhauer-web.org/bienvenidos.html

La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.







Más frases sobre: Envidia
Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.

Más frases sobre: Pedir
La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.

Más frases sobre: Soledad
Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.

Más frases sobre: Vejez
En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.

Más frases sobre: Música
El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales.

Más frases sobre: Animales
La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.

Más frases sobre: Ira
Quien ha perdido la esperanza ha perdido también el miedo: tal significa la palabra "desesperado".

Más frases sobre: Esperanza
Con ciertas personas vale más ser traicionado que desconfiar.

Más frases sobre: Traición
Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa.

Más frases sobre: Memoria

sábado, 26 de enero de 2013

ANÉCDOTA SOBRE LOS PRIMERO COCHES A MOTOR



En 1865 los primeros y rudimentarios coches empezaban a aparecer en Inglaterra. Pero aquello parecía ser un peligro para los intereses de algunos, como por ejemplo los empresarios que explotaban líneas de diligencias o de ferrocarril, por lo que empezaron a presionar a los políticos que promulgaron una nueva ley.
Cada coche debía ir con tres tripulantes al menos y uno de ellos debía andar por delante del coche enarbolando ostentosamente una bandera roja para avisar del peligro. La velocidad quedaba limitada a un máximo de 6 kilómetros por hora. Aquella curiosa ley que frenó totalmente el desarrollo de la incipiente industria automovilística en Reino Unido se mantuvo hasta 13 años después.


La historia del automóvil empieza con los vehículos autopropulsados por vapor del siglo XVIII. En 1885 se crea el primer vehículo automóvil por motor de combustión interna con gasolina. El francés Nicolas-Joseph Cugnot (1725-1804) construyó un automóvil de vapor que circuló por París en 1769 y que perfeccionó en otros dos modelos.

En 1784 William Murdoch construyó un modelo de carro a vapor y en 1801 Richard Trevithick condujo un vehículo en el Reino Unido. En ambos se desarrollaron el freno de mano, las velocidades y el volante.
En 1815 Josef Bozek, construyó un auto con motor propulsado con aceite. El belga Etienne Lenoir hizo funcionar un coche con motor de combustión interna (1860), propulsado por gas de carbón, y en 1870, en la ciudad de Viena, Siegfried Marcus, uno a base de gasolina.
Es aceptado que los primeros autos con gasolina fueron desarrollados por los alemanes Karl Benz en 1885 y que empezó a producir en 1888; y en el 1889, Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach diseñaron su coche. H


viernes, 11 de enero de 2013

ANÉCDOTA DE CAMILO JOSE CELA



Una de las facetas más interesantes de la vida del genio de la literatura española Camilo José de Cela fue su etapa de senador. De hecho, hay muchas personas que desconocen que lo fue. En 1977 fue nombrado senador por designación real en las primeras Cortes Generales de la etapa democrática y allí estuvo hasta 1979. En ese tiempo colaboró en la revisión del texto constitucional y muy especialmente en su revisión lingüística, además de otras aportaciones al idioma en general.
De aquella época data una muy conocida anécdota que cuenta que un buen día el senador que estaba sentado a su lado se dio cuenta que a Cela le había vencido el sopor y estaba dando cabezazos medio dormido en su asiento. Algo molesto por aquello le dijo con una cierta impertinencia: "¡Señor Cela! ¿Está usted dormido?" Don Camilo que efectivamente estaba en los brazos de Morfeo se despertó abruptamente y enfadado espetó a su compañero: "Mire usted, su señoría, no, no estoy dormido, estoy durmiendo".
Asombrado el otro senador le volvió a preguntar: "Pero hombre, ¿es que no es lo mismo?" A lo que Cela realmente furioso le soltó en una frasecita de la suyas que ha pasado a la historia: "Pues no señoría, no es lo mismo, al igual que no es lo mismo estar jo..do que estar jo..endo" (los puntitos son la censura, cuando lo lean hagan ustedes mismos con la boca pittttttt)

viernes, 7 de diciembre de 2012

Anécdota de Dalton



John Dalton nació en 1766 en Inglaterra, en Cumberland. Era el hijo de un tejedor muy humilde que no tenía medios para procurarle una educación pero Dalton hijo era tan inteligente que se educó de forma casi autodidacta y a los doce años ya era maestro en una escuela cuáquera cuya religión profesaba. Con tan sólo 19 años era ya el director de la escuela. En 1792 ya daba clases en la Universidad de Manchester y no llegó más lejos porque prefirió renunciar a su trabajo de profesor para poder dedicarse a sus descubrimientos. Fue el primer científico que propuso que el origen de la lluvia viene de un descenso de la temperatura y asimismo descubrió que las auroras boreales se producían por el magnetismo terrestre. Su descubrimiento más famoso fue la formulación de la teoría atómica en el año 1803. Propuso acertadamente por primera vez de forma científica (la teoría ya fue propuesta de forma intuitiva por Demócrito de Abdera) que los compuestos estaban constituidos por la combinación de átomos de elementos diferentes en proporciones definidas por números enteros pequeños. Por todos estos hechos Dalton ha llegado a ser considerado como el padre de la química moderna.
Pero a pesar de estos logros Dalton es conocido sin saberlo por la mayoría de los seres humanos aunque no tengan conocimientos de física. El motivo es que Dalton padecía discromatopsia, una enfermedad, una especie de ceguera genética para los colores que desde entonces llevó para siempre su apellido y se llamó daltonismo. ¿Ven cómo sí que han oído hablar de Dalton sin saberlo? Es una enfermedad muy extendida que padece casi el 9 por ciento de las población al que causa muchísimo problemas y sufrimiento una sociedad que utiliza los colores para numerosas cuestiones vitales de la vida moderna. Dalton estaba convencido de que su problema era que sus ojos estaban bañados por un líquido desconocido de color azul que absorbía en sus ojos el color rojo. Por supuesto, no pudo asegurarse de esto y en 1844 cuando murió legó sus ojos a la ciencia para ver si se confirmaba su teoría. Muchos años después los científicos Molton y Hunt estudiaron sus ojos disecados y su ADN y descubrieron, aparte obviamente que no tenía ningún líquido azul, que en realidad lo que no veía Dalton era el verde y no el rojo. Es decir, Dalton tenía un daltonismo de tipo deuteranopo.
Cuenta una anécdota curiosa sobre Dalton, que refleja lo duro que es convivir con esta enfermedad en la sociedad donde los colores tienen gran importancia, que él, como ya he comentado antes, era cuáquero, por lo que era muy sobrio al vestir y siempre vestía de oscuro por discreción. En 1832 cuando tuvo que asistir a una recepción que daba en su honor el propio rey Guillermo IV, Dalton escogió con esmero uno de los trajes más sobrios y decentes que encontró pues quería vestirse de forma sobria por respeto al monarca. Para ello escogió un traje gris oscuro que le daba aspecto serio. Lo curioso fue que cuando entró en la recepción sus amigos mostraron caras de asombro aunque se contuvieron para no darle un disgusto al pobre, lo que el creía que era un traje gris oscuro era en realidad una vestimenta chillona y atrevida de color rojo escarlata que llevó toda la tarde sin enterarse sorprendiendo a todos hasta que salió y se lo dijeron sus amigos

sábado, 17 de noviembre de 2012

ANÉCDOTA DE FRANCISCO DE QUEVEDO



En Alcalá un buen día, cuando se había escapado de noche sin permiso y deambulaba por las calles, escuchó cómo desde un balcón una bella dama que iba acompañada de un jovenzuelo con pinta de ser su criado le llamaba queda y dulcemente.
Además había un cubo que dejaban caer desde el balcón atado con unas poleas. No lo dudó ni un instante y presuroso se subió al cubo y pidió que le izaran. El cubo empezó a ascender hasta que llegó a una altura en la que estaba a mitad de camino entre el suelo, demasiado alto para saltar, y el balcón, demasiado lejos para poder subir. Entonces se dio cuenta que todo había sido una broma.
Se armó tal griterío que una ronda de la Santa Hermandad terminó por acercarse al lugar a ver qué pasaba y en la oscuridad de la noche gritaron el consabido: "¿Quién vive?". A lo que Quevedo, atrapado, contestó con una frase que luego pasó a la historia y aún se usa hoy en día como sinónimo de que las cosas no avanzan: "El señor Francisco de Quevedo, que ni sube ni baja ni está quedo".
Se dice cuando alguien, metido en un aprieto, no acierta a salir de él y causa malestar a quienes le rodean.

viernes, 26 de octubre de 2012

ANÉCDOTA DE ZENÓN

Zenón de Elea fue un filósofo que vivió en el siglo V antes de Cristo. Fue famoso por sus paradojas con las que negó en todo momento la existencia del movimiento.
Cuentan que un buen día iba dando unas clases a campo abierto a alguno de sus alumnos jóvenes y al pasar por delante de una casa salió corriendo hacia ellos un perro enorme con muy malas pulgas ladrando sin parar. Zenón salió corriendo, más rápido incluso que sus alumnos. Cuando consiguieron esquivar al perro y se sentaron todos a descansar sobre unas piedras, uno de sus alumnos le pregunto: - "¿Y por qué corríamos todos para huir del perro si como está demostrado el movimiento no existe y nunca nos podría alcanzar?" A lo que Zenón respondió:- "Por supuesto, está claro que en realidad no nos hubiera alcanzado, pero se habría producido una imaginaria ilusión de nuestros sentidos realmente pavorosa que nos habría dejado los nervios destrozados aun sin motivo".
Su vida

domingo, 7 de octubre de 2012

Anécdota de Alfred Hitchcock


Corría el año 1904 en un hogar londinense. Allí vivía un niño de tan sólo cinco años de edad que tenía un padre amante de la disciplina más exagerada que uno pueda imaginar. Un buen día el niño cometió una pequeña travesura, no está registrado qué fue exactamente pero según todos los indicios una tontería sin ninguna importancia propia de un niño tan pequeño. Pero el padre de Alfred Joseph, que así se llamaba el pequeño y que además profesaba una religiosidad radical, temeroso de que su niño anduviera camino del fuego eterno, se fue a su despacho y escribió una carta. A continuación llamó al pequeño Alfred y le ordenó que se acercara a la comisaría de policía que estaba cerca de casa y le diera al responsable que era amigo del padre la carta. Alfred se fue a la comisaría y le doy la carta al comisario.

En la carta el padre había cometido la salvajada de pedir al comisario que encerrara a su hijo de tan sólo cinco años aquella noche en la cárcel para que mientras le encerraba le dijera que "así terminan los chicos malos" y aprendiera la lección. Está claro que en realidad al que debían haber llevado al Juzgado de Guardia y haber encerrado urgentemente es al padre, pero el caso es que el pequeño Alfred fue llevado a una celda hasta la mañana siguiente. Aquello marcó a ese niño para siempre como él mismo reconoció, causándole una fobia a la cárcel. No obstante, aquel niño fue famoso, muy famoso, seguro que ustedes sabrán quién era el pequeño Alfred si les digo que su apellido era Hitchcock. Según muchos de sus biógrafos aquella experiencia infantil le marcó tanto que las fobias creadas salieron a relucir en el comportamiento de muchos de aquellos criminales que poblaron su filmografía