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miércoles, 15 de abril de 2020

En el Imperio Romano ya tenían 'perros miniatura' como animales de compañía


En el Imperio Romano, hace más de 2.000 años, ya existían los 'perros miniatura' como
animales de compañía, cuyo tamaño era similar al de algunas razas pequeñas actuales como el Pequinés o algunos tipos de Chihuahua.
Así se desprende de un estudio realizado por arqueólogos de la Universidad de Granada (UGR), que se acaba de publicar en la revista 'Archeological and Anthropological Sciences', en el que han participado también científicos del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT-CSIC) y el Instituto de Historia del CSIC.
El trabajo presenta el estudio zooarqueológico, osteométrico, paleopatológico y de bioquímica de isótopos, relativo a varias inhumaciones de perros encontradas en la necrópolis romana de Llanos del Pretorio (Córdoba), y relacionados con cerca de 70 enterramientos humanos.
El interés de este trabajo radica en diversos puntos. El primero es la aproximación morfológica al aspecto de los perros existentes en las ciudades romanas del sur de Hispania, en el que se ha podido extraer al menos dos morfologías diferenciadas; una de tamaño mediano, similar al de distintas razas de caza y carrera de hoy día, y otra de tamaño muy pequeño.
"En particular destaca especialmente un perro de pequeño tamaño (algo más de 20 centímetros de altura), miembros acortados y morro achatado, que hemos hallado en una fosa próxima a enterramientos humanos infantiles", explica el autor principal de este trabajo, Rafael M. Martínez Sánchez, del departamento de Prehistoria y Arqueología de la UGR.
El hallazgo constituye uno de los casos de perros micromorfos más antiguos reconocidos en el conjunto del Imperio Romano. Según los investigadores, es difícil conocer el aspecto externo de este animal sólo por los huesos (pelaje largo o corto, color, morfología de las orejas, etc.), pero su estructura esquelética resulta similar a razas de pequeño tamaño actuales, como el Pequinés o, considerando individualmente el cráneo, algunos tipos de Chihuahua.
Así, "destaca especialmente su morro achatado y cráneo redondeado, de aspecto sorprendentemente moderno, y sus patas proporcionalmente acortadas, a semejanza de tipos actuales como el Carlino o el Pequinés -indica el investigador-. También sorprende el hecho de que se encontrara en estado de gravidez en el momento de su muerte, como señalan diversos huesos fetales asociados".
Entre los aspectos patológicos destaca una antigua lesión en una cadera y el hecho de mostrar evidencias traumáticas que apuntan a un sacrificio deliberado, por torsión cervical fatal. El estudio de isótopos estables a través del colágeno óseo y esmalte dental apunta a un origen diferente para este ejemplar, con seguridad ajeno al entorno de la ciudad y quizá de origen lejano.

"Objetos de afecto"

"La existencia de perros de pequeñas dimensiones como animales de compañía, objetos de afecto y especial consideración por sus dueños, ya es conocida desde la Antigüedad clásica, hecho corroborado por textos, epigrafía e iconografía", explica Martínez Sánchez.
De hecho, autores clásicos como Plinio el Viejo y Claudio Eliano citan el gusto de las clases urbanas por estos animales, de los que se han llegado a conocer incluso epígrafes funerarios no muy diferentes a los conocidos para siervos o esclavos muy queridos.
El hallazgo, entre otros ejemplares, de un animal de pequeñas dimensiones y cráneo braquicéfalo en una necrópolis de la primera mitad del siglo I dC en el sur de Hispania, abre nuevas interpretaciones respecto al papel de este tipo de animales en las relaciones entre perros y humanos a inicios de Nuestra Era en el mundo romano occidental, y sus implicaciones simbólicas en los rituales funerarios.
Fuente:  https://www.diariodeibiza.es/sociedad/2020/03/23/imperio-romano-tenian-perros-miniatura/1131646.html


sábado, 7 de marzo de 2020

Algunos datos sobre los gladiadores que no son realmente tal y como nos lo han explicado

Todos esos relatos han servido para que hayamos conocido innumerables detalles sobre ese periodo y ha servido para documentar una gran cantidad de libros, series y películas de la época, teniendo asumidos como ciertos y característicos de aquella sociedad algunos datos que en realidad no ocurrieron tal y como nos lo han explicado.
Muchos son los personajes destacados de aquel periodo y, posiblemente, los ‘gladiadores’ son de los más famosos pero también de los que más inexactitudes y datos inexactos hemos recibido. Uno de los errores más comunes es centrar ese tipo de combates solo en Roma y su imperio, ya que existen numerosas evidencias que otros pueblos y culturas mediterráneas también lo realizaban (como por ejemplo en la Antigua Grecia).

Tenemos asociada la figura del gladiador con la de unos tipos fornidos que se dedicaban en cuerpo y alma a prepararse para luchar a vida o muerte en un solo combate e incluso numerosas las historias en las que se indican que estos eran esclavos. También nos han explicado que cuando uno de ellos caía herido a la arena era el emperador de turno (o autoridad que presidía el acto) quien decidía si se le daba muerte o perdonaba la vida, todo ello animado por el público enfervorecido y, además, indicándolo girando el dedo pulgar hacia arriba o hacia abajo.

Esto es inexacto, ya que en realidad la mayoría de aquellos enfrentamientos eran puro espectáculo para entretener y divertir al público, pero sin tener que recurrir a la lucha a vida o muerte entre luchadores. Se trataba de una lucha algo fingida (algo así como hacen los participantes del pressing catch de la WWE, en la que la mayoría de los golpes y caídas son fingidos) en la que los dos contrincantes le metían una gran dosis de exageración y teatro, con el fin de darle más espectacularidad.
Los gladiadores eran contratados para dar un espectáculo a la plebe, que acudía a los coliseos con ganas de pasar un buen rato. Los luchadores sabían que cuanto más paripé pusieran en sus peleas más entusiasmado estaría el público y mayor sería la popularidad que alcanzaban. Además, la mayoría de esos combates no se realizaban únicamente como entretenimiento popular, sino que se enmarcaban dentro de una serie de actos para homenajear la memoria de algún personaje importante que había fallecido e incluso de deidades concretas en la fecha fijada para honrarlas.
El gladiador de élite (y libre) era conocido como ‘autoracti’ y, al igual que hoy en día con cualquier deportista de primer nivel, se les hacía contratos en exclusiva y recibían un generosos pago por sus servicios.
Evidentemente hay que señalar que sí se celebraron algunos combates a vida o muerte, pero estos eran poquísimos en comparación con los que se trataba de únicamente espectáculo de entretenimiento.

El tema del pulgar (pollice verso) para indicar cuál debía de ser la suerte del contrincante derrotado también tiene ciertas discrepancias sobre lo que nos han explicado y cómo se hacía realmente.
En aquellos enfrentamientos a vida o muerte, el dedo pulgar hacia arriba era, en realidad, el que determinaba que el gladiador en el suelo debía morir y no se hacía señalando al cielo sino poniéndoselo bajo la garganta el encargado de tomar la decisión e indicarla (una señal que significaba que había que degollarlo). Un gesto que es todo lo contrario a como nos lo han mostrado a través del cine, televisión y la literatura.

Para conceder el perdón dos eran las señales con el pulgar: apuntando al suelo (que indicaba al gladiador ganador que clavara su espada en la arena y así terminar el combate) o contrayendo el dedo y metiéndolo dentro del puño (pollice compresso) con lo que se le concedía una especie de gracia, debido a que el perdedor solicitaba desde el suelo que se le permitiera seguir viviendo. Para ello, el gladiador derrotado debía extender su brazo y enseñar los dedos índice y corazón.


Fuente:  https://es.noticias.yahoo.com/algunos-datos-sobre-gladiadores-que-no-son-realmente-tal-como-nos-han-explicado-121657273.html

sábado, 16 de noviembre de 2019

La fortuna de Craso, el especulador inmobiliario más famoso de Roma, y la historia de su Legión Perdida

En 60 a.C. se constituyó una alianza política en Roma, llamada Primer Triunvirato, formada por Pompeyo, Julio César y Craso. Los dos primeros aportaban su prestigio ganado en el campo de batalla y Craso aportaba ser el hombre más rico de Roma. ¿De dónde venía el dinero de Craso?
Craso pertenecía a una familia de origen humilde que, como en el amor y en la guerra todo vale, consiguió ir ascendiendo peldaños en el escalafón social de la República. Su padre, que llegó a ser cónsul, se vio envuelta en la llamada Primera guerra civil de Roma, un conflicto que enfrentó a las dos facciones que controlaban el Senado: los optimates, encabezados por Sila, y los populares, con Cayo Mario al frente.
La familia de Craso se las prometía muy felices cuando Sila tomó el control de Roma, pero, creyendo tener todo atado, marchó a Grecia para luchar contra Mitrídates del Ponto, momento que aprovecharon los populares para recuperar el poder con la vuelta de Mario y sus veteranos del norte de África.
El padre y un hermano murieron durante la represión y Craso tuvo que exiliarse a Hispania. No volvió a Roma hasta tres años después, cuando los partidarios de Sila recuperaron el poder. Y al igual que habían hecho los populares, Sila aplicó el procedimiento de la proscripción: una lista con los enemigos de Roma a los que se podía matar impunemente y cuyas propiedades se confiscaban para subastar. Lógicamente, aquellas propiedades eran adquiridas por los optimates a unos precios irrisorios, y Craso fue uno de los más beneficiados.

A partir de aquel momento, Craso se embarcó en negocios legales, alegales (usura) y miserables, como hacer negocio con los incendios de la urbe. Craso creó un cuerpo de bomberos privado que, lógicamente, acudía a sofocar los incendios pero, y aquí está el negocio, sólo intervenían cuando los propietarios de los inmuebles afectados aceptaban venderle su propiedad a Craso. Claro está que a un precio ridículo. Ante la disyuntiva de quedarse sin nada o aceptar unos cuantos sestercios y poder recuperar parte de sus bienes, firmaban la venta. Los bomberos sofocaban el incendio y Craso adquiría terrenos donde construir nuevos edificios (ínsulas) y, de paso, convertirse en el mayor promotor inmobiliario de Roma.
Incluso se llegó a pensar que también tenía un cuerpo de pirómanos que facilitaban el negocio, aunque no creo que le hiciese falta porque los incendios en Roma eran muy frecuentes: una ciudad densamente poblada, con mucho material inflamable (paja, madera o telas), callejuelas estrechas abarrotadas de tenderetes, iluminación con teas y lámparas de aceite... Y para hacerles frente unos cuantos esclavos situados en puntos estratégicos con cubos de agua. El primer cuerpo de bomberos profesional (vigiles) no aparecerá hasta el año 6, en tiempos de Augusto.
Durante la República, los grandes núcleos urbanos con gran densidad poblacional dieron lugar al desarrollo de la construcción vertical: las ínsulas. Eran bloques de viviendas -normalmente en régimen de alquiler- de varios pisos que ocupaban los ciudadanos que no podían permitirse tener una domus, el tipo de viviendas de las familias de un cierto nivel económico.
Habitualmente este tipo de construcciones tenían cuatro alturas: en los locales de la planta baja se abrían tiendas y las superiores se destinaban a apartamentos de varios tamaños para el alquiler. Además del tamaño de las viviendas, en el precio también influía la altura. El último piso era siempre el más barato, ya que las posibilidades de sobrevivir, ante los frecuentes incendios que se desataban en Roma, eran mucho menores que las que tenían los que vivían en el primero. Siguiendo esta teoría, los primeros pagaban mucho más. Estas ínsulas se construían por promotores privados, como Craso, y, como todo negocio que se precie, lo que buscaban era aumentar la rentabilidad.
Fue suficiente con aplicar una regla sencilla: si construyo edificios de más alturas, supondrá construir más viviendas, cobrar más rentas y aumentar el beneficio con el mismo suelo. Así que decidieron llegar hasta 7 alturas e incluso algún osado las hizo de 8. El problema fue que se siguieron construyendo con los mismos materiales: madera y adobe (ladrillo sin cocer seco al sol), materiales muy débiles que no soportaban grandes alturas. Ahora, a los habituales problemas de los incendios, se unían los hundimientos. Para dar solución a los hundimientos, se aprobaron leyes que obligaron a construir las ínsulas con ladrillo cocido, y para evitar la propagación de los incendios se decidió que entre dos ínsulas debía de haber un determinado espacio. Pero todas estas medias a Craso ya le dieron igual, porque él ya había especulado lo suficiente como para pegar el pelotazo inmobiliario.
Decía Jacinto Benavente que "el dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo", y Craso, al que no le compensaba el dinero, buscó la felicidad en la gloria militar. Y la ocasión le llegó cuando consiguió sofocar la revuelta iniciada por Espartaco en 73 a.C. Pero claro, en la balanza de los honores no pesa lo mismo derrotar a un ejército de soldados que a un ejército de esclavos. Así que fue un "sí, pero no".



Su siguiente paso fue en el terreno político: "compró" un puesto de cónsul, que desempeñó junto a Pompeyo en 70 a.C. Su cursus honorum (carrera política) culminaría con el Primer Triunvirato. Aunque él era el que ponía la pasta, la admiración y el respeto del pueblo eran para Julio César y Pompeyo, y eso, para un hombre avaricioso y soberbio, no podía ser. Ante la ausencia de redes sociales para ir soltando bulos que menoscabasen la fama de sus colegas, no le quedó más remedio que volverse a jugar el bigote.


En 53 a.C se puso al frente de un enorme ejército -porque él, como militar mediocre, sólo se sentía seguro si, como mínimo, su ejército triplicaba al del enemigo- y se adentró en territorio parto dispuesto a lograr en los confines de Asia el honor y la gloria que no podía comprar con su inmensa fortuna. El enfrentamiento entre los 40.000 legionarios y unos 10.000 jinetes partos, encabezados por el general Surena, tuvo lugar en la desolada planicie de Carrhae (Turquía), y el resultado fue la más ignominiosa derrota de un ejército romano en Oriente. De los cerca de 40.000 efectivos que movilizó Craso, sólo regresaron 6.000 hombres. Unos 20.000 legionarios dejaron su sangre y vida en el desierto, así como Craso y su hijo.

Por cierto, conocedor Surena de la avaricia de Craso, porque su fama había traspasado fronteras, le dio una muerte adecuada: vertieron oro fundido en su boca.

¿Qué sucedió con el resto del ejército?

El resto, más de 10.000 hombres, fueron hechos prisioneros y, en su mayoría, esclavizados en las minas de Bactriana (hoy Afganistán). Y digo en su mayoría, porque una parte de ellos pudieron ser utilizados como tropas auxiliares por los partos para formar una primera línea de choque ante la presión de los nómadas de las estepas, los hunos. A estos hombres, de los que nunca más se supo, se les llamó la "Legión Perdida de Craso".
Sin embargo, recientes investigaciones nos permiten conjeturar una hipótesis tan insólita como factible: quizá los extraños soldados que mencionó el historiador chino Ban Gu en su relato sobre la defensa de la ciudad de Zhizhi en el 36 a.C. (hoy Uzbekistán) pudiesen ser los restos de las legiones de Craso.
Este cronista describió en su biografía de las gestas del general Gan Yanshou cómo se encontraron con hombres veteranos y muy disciplinados que se fortificaban en campamentos cuadrados de madera y que luchaban siempre "alineados y desplegados en una formación como de escamas de pescado", una descripción muy gráfica del testudo romano... ¡Una legión contra los ejércitos de la dinastía Han!
Tras duros combates, la ciudad de Zhizhi cayó y los chinos deportaron cerca de un millar de aquellos bravos soldados, alojándolos en una nueva ciudad, ya a las puertas del desierto del Gobi, a la que llamaron Li-jien (adaptación de la palabra legión, que era como los chinos conocían al Imperio Romano). Este lugar cambió de nombre años después, siguiendo las tendencias de Confuncio, para llamarse Jie-Lu, que significa cautivos.
A día de hoy, en esta zona sigue habiendo personas de ojos azules o verdes, rubias o pelirrojas, o con nariz aguileña y cabello rizado; además, en los habitantes de la zona hay una coincidencia del 46% con el ADN de la población europea. ¿Serán los herederos de la Legión Perdida de Craso?

Fuente: https://www.eleconomista.es/historia/noticias/10187593/11/19/La-fortuna-de-Craso-el-especulador-inmobiliario-mas-famoso-de-Roma-y-la-historia-de-su-Legion-Perdida.html



miércoles, 13 de noviembre de 2019

Roma Antigua

El origen, de la monarquía a la república

Cuando Grecia vivía su esplendor, Roma era una pequeña aldea de la región de Lacio, en el centro de Italia. Ellos empezaron a contar los años desde el año 753a.C., su año cero. Según la leyenda en ese año tuvo lugar la fundación de la cuidad. Cuenta la leyenda que Rómulo y Remo eran hermanos gemelos hijos del dios Marte y descendientes de Eneas (héroe troyano). Como el gobernante de la región temía que pudieran quitarle el trono, por ello ordenó que los asesinaran. El hombre que debía hacer el infanticidio, no pudo y los abandono en una cesta en el río Tíber. La corriente del agua los  llevó río abajo,  hasta los pies de la colina Palatino, donde fueron criados y alimentados por una loba y otros animales. Cuando crecieron, Rómulo discutió con su hermano y lo mató. A continuación fundó la ciudad de Roma.
Esquema del profesor Jaime Castillo
Fuente: INTEF/ Ilustrador: José Alberto Bermúdez

Durante la primera etapa, la Monarquía, la ciudad fue gobernada por  reyes de origen etrusco, un territorio vecino. En este sistema los reyes tomaban todas las decisiones. Las familias más importantes se reunían en una asamblea llamada Senado, pero no tenía poder,  únicamente aconsejaban  al rey cuando lo pedía.

Cuentan una leyenda romana que una joven llamada Lucrecia fue violada por el hijo del rey de Roma. Ella exigió venganza y a continuación suicidó. Este suceso indignó a los romanos que se rebelaron contra la monarquía y en el año 509 a.C. expulsaron Tarquino el soberbio, el último rey etrusco. Desde ese momento el poder pasó a manos del Senado. Así se  inicia  la etapa de la República.

https://docs.google.com/drawings/d/e/2PACX-1vSICG9kbi0yghNbEMYU4c0xMBydh-PhTxVpw0Ggf03IDBrAsDCtFpKPYh2WkXKck7uuFaAo-gbR9bCP/pub?w=960&h=342 
Instituciones y cargos de la república

Fuente: INTEF/ Ilustrador: José Alberto Bermúdez
Con el fin de la monarquía, el Senado pasó a tomar todas las decisiones importantes. Las instituciones más importantes de la república romana eran:
  • Un Senado, donde se reunían los romanos más ricos y poderosos para tratar los temas importantes.
  • Varios magistrados, equivalentes a los actuales ministros, que ejercían su  poder durante un año. Los magistrados más importantes eran: 
    • Los  cónsules, los más importantes, dirigían el ejército.  
    • Los pretores, que presidían los tribunales de justicia y gobernaban las provincias y las ciudades.
    • Los censores,  que hacían listas de ciudadanos y vigilaban las costumbres.
    • Los  ediles que se encargaban de tareas de la ciudad.
  • Los comicios, asambleas de ciudadanos que votaban las leyes y a los magistrados.

 Expansión romana durante la república
 Durante la monarquía y la república, los romanos Sufrió invasiones de otros pueblos, como los etruscos o los galos, pero se liberó de ellos. Sostuvieron varias guerras contra sus vecinos (galos al norte, samnitas en el centro y griegos en el sur, Magna Grecia) hasta que finalmente dominaron toda la península itálica. Las guerras tuvieron causas diversas:

  • En un primer momento, los romanos se defendieron de ataques exteriores, por lo que las guerras tenían una causa  defensiva,  como las guerras contra los galos.
  • Luego las guerras se produjeron porque no se ponían de acuerdo en el control de un territorio fronterizo y se enfrentaron a otros estados que también lo reclamaban, en este caso hablamos de litigios fronterizos.  Así pasó con la conquista de Italia y con la de Sicilia (Primera Guerra Púnica).   
  • Después cuando vieron que eran más fuertes que otro pueblos,  ellos mismos iniciaron guerras de conquista con cualquier excusa, pensando en obtener riqueza fácilmente. En este caso hablamos de guerras  de conquista por avaricia, ante una superioridad militar evidente
  • Desde las reformas del cónsul Mario, las guerras también servían para dar trabajo a los  plebeyos y que no se subleven contra  los patricios. 
  • Finalmente  los propios generales romanos comenzaban guerras civiles por ambición y usaban sus ejércitos contra otros generales romanos para dominar provincias o el poder de Roma.

La lucha por el control de la  isla de Sicilia enfrentó a Roma con otra civilización que estaba expandiéndose desde el norte de África: Cartago. Las tres guerras que mantuvieron romanos y cartagineses por el control del mediterráneo occidental (desde Sicilia a Hispania) se llamaron Guerras Púnicas. La primera (264-241 ac) se produjo por el control de Sicilia y terminó con la victoria romana, que se quedó con la isla y recibió de Cartago tributos (impuestos cada año). Después, los cartagineses que deseaban resarcirse, se prepararon bien. La segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.) empezó en Sagunto (Hispania), y comenzó con victorias cartagineses, cuyo ejército dirigido por el general Aníbal invadió Italia y asedio la ciudad de Roma. Pero una contraofensiva romana invirtió la situación y Cartago fue derrotada en la batalla de Zama por por Publio Cornelio Escipión, entonces Roma ocupó gran parte de Hispania y Cartago quedó reducida a la capital y zona próxima. Finalmente, con la tercera
Esquema del profesor Jaime Castillo
guerra púnica (149-146 a.C.), los romanos temían una recuperación de Cartago, por lo que la asediaron y la destruyeron totalmente. Su territorio del norte de África fue anexionado y convertido en la provincia de África. También durante ese siglo Roma ocupó Macedonia (tras las Guerras Macedónicas), Grecia (tras la destrucción de Corinto en el 146 a.C.) y noroeste de África (tras las la conquista del reino de Numidia por el cónsul Mario).

Guerras púnicas

 

 

Las guerras púnicas fueron una serie de 3 conflictos armados librados por los romanos y los cartagineses entre los años 264 a.C. y 146 a.C. Estas guerras reciben el nombre de púnicas porque los romanos utilizaron dicho término para referirse a los cartagineses, debido a su descendencia de los fenicios.
En estas guerras se enfrentaron dos potencias del momento:
  • Roma: Buscaba expandirse territorialmente y tener acceso al control sobre el mar Mediterráneo.
  • Cartago: Poderosos por su enorme flota naval y su experiencia en navegación, pero tenían escasas fuerzas militares terrestres.
Estos conflictos armados se desatan cuando ambas potencias comienzan a disputarse el territorio de Sicilia, en manos de los cartagineses. Este territorio era fundamental para la expansión comercial, territorial y política romana. A su vez, existía una rivalidad entre ambas naciones por la constante lucha por obtener el control de todo el mar Mediterráneo.
Luego de esta serie de guerras, el imperio romano logra eliminar una civilización completa, la cual podría haber sido un potencial rival en todo el mundo. Así logra también tener el acceso al mar y obtener una gran flota naval y militar, fortaleciendo aún más su poderío.
Más información

Guerras Púnicas. Roma vs. Cartago. (Video)







La incapacidad de la república de resolver los problemas sociales, hizo que aumentara la importancia del ejercito. Los generales acabaron usando sus ejércitos para servir sus intereses, y estallaron numerosas guerras civiles. Los Craso (vencedor de Esparatco), Pompeyo (optimate) y Julio Cesar (popular) llegaron a un acuerdo para repartirse el poder llamado triunvirato. Pompeyo conquistó los reinos asiáticos desde Asia Menor hasta Judea, y Julio Cesar conquistó la Galia (la actual Francia) del 57 al 51 a.C. Para ello tuvo que vencer a Vercingétorix en la batalla de Alesia (52 a.C.). Después se enfrentó al Senado (en manos de los optimates) y con el apoyo de los plebeyos instauró una dictadura.


La fortuna de Craso, el especulador inmobiliario más famoso de Roma, y la historia de su Legión Perdida

 La economía durante la república y la primera parte del Imperio. La expansión territorial favoreció la  expansión del comercio y de la vida en la ciudad. Durante el siglo I y II predominó la paz por eso se habló de pax romana. Se construyeron numerosas ciudades que se comunicaban entre sí con vías o calzadas romanas, puentes y puertos. Se generalizó el uso de monedas, que se fabricaban en talleres llamados cecas. Además de las cecas, las ciudades contaban con talleres artesanos para multitud de cometidos. Los plebeyos trabajaban sus propias tierras, como comerciantes o para los patricios. Los esclavos trabajaban en los latifundios de los patricios. Los latifundios eran grandes explotaciones agrícolas dirigidas desde una villa (casa de campo de los patricios) . Como el latifundio trabajado por esclavos era el centro de la economía romana, podemos hablar de un sistema esclavista.
Esquema del profesor Daniel Gómez
Para cultivar usaban arados de reja tirados por bueyes (con una pieza de hierro para profundizar más en la tierra), para moler el grano y obtener harina usaban molinos movidos por animales o por el agua de los ríos. Para conseguir mejores cultivos, dejaban descansar algunas parcelas (dejándolas en barbecho)  y cambiaban el tipo de cultivo (rotación).
El Alto Imperio (vídeo sobre el Imperio Romano)
En el año 44 a.C. Julio Cesar fue asesinado y se inició una nueva guerra civil entre los asesinos de Cesar y los seguidores de Cesar. Estos últimos salen  vencedores. Pero después se enfrentan entre ellos, por un lado Octavio, el hijo adoptivo de Cesar y por otro  su antiguo aliado Marco Antonio y a la reina Cleopatra. Tras su derrota, Roma se anexionó Egipto. En el año 27 a.C. el Senado otorga a Octavio el título de Augusto y de Emperador (jefe de todos los ejércitos) , iniciándose así una nueva etapa: el Imperio.

En ese momento Roma ya ha controla todo el Mediterráneo oriental por lo que todos los territorios que rodean al mar quedaban unificados y convertidos en provincias romanas.
Mapa CC de R. Laguna .

En este nuevo sistema, el imperial, el emperador gobernaba en solitario. Nombraba a los cargos importantes,  hacia las leyes mediante documentos llamados edictos y contaba con una guardia personal que le protegía llamada guardia pretoriana. Su poder era tan grande, que llegaron a auto proclamarse dioses, y exigieron que se les rindiera culto. Incluso se divinizaron las esposas de los emperadores, como Livia, mujer de Octavio, que se convirtió en el arquetipo de esposa perfecta. Fueron famosos los emperadores, Tiberio, Calígula (por sus atrocidades), Claudio (conquistó Britania y Mauritania) Nerón, Tito (reconquistó Jerusalén y destruyó su templo, construyó el Coliseo, y gestionó la erupción del Vesubio y la destrucción de Pompeya) Trajano (de origen Hispano, conquistó Dacia) Adriano (construyó el Panteón) o Marco Aurelio (el emperador filósofo).

Fuente: INTEF/ Ilustrador: José Alberto Bermúdez
Cuando un magistrado o un emperador vencían en una guerra importante, el senado romano le concedía el derecho de ser recibido en Roma con una ceremonia llamada triunfo. El líder victorioso entraba a Roma encima de su carro con una corona de laurel. Detrás de él desfilaba su ejército, los prisioneros y el botín. Los ciudadanos romanos le aclamaban y le lanzaban flores. Pasaba bajo un arco de triunfo y terminaba en el templo de Júpiter, en la colina del Capitolio. Después había un banquete y espectáculos en el Coliseo.








 
 Para gestionar mejor los territorios y enfrentarse mas eficazmente a las invasiones, Diocleciano dividió el Imperio en cuatro zonas con cuatro gobernantes distintos (tetrarquía). Desde ese momento la ciudad de Roma pierde protagonismo, siendo sustituida como capital de la zona occidental por Milán. Diocleciano intentó unificar las creencias de todos los romanos en torno al politeísmo y los cultos tradicionales romanos. Como los cristianos se negaron, se les persiguió más duramente. Fue la llamada "gran persecución"

El emperador Galerio al final de su gobierno se dio cuenta de que no servía de nada así que desistió. Poco antes de morir promulgó el edicto de tolerancia de Nicomedia en el 311 por le que se acaba la persecución contra el cristianismo. Su sucesor Constantino aplicó esta decisión y los historiadores cristianos le atribuyeron el Edicto de Milán o de la tolerancia del 313, por el cual se toleraban todas las creencias, incluida la cristiana. 

Años después, en el año 380 Teodosio, prohíbe el resto de religiones con el edicto de Tesalónica. Con la oficialidad del cristianismo, el emperador pasó a controlar a la Iglesia (conjunto de cristianos jerarquizados). Comenzó la persecución contra los paganos. En Alejandría la secta cristiana de los parabolanos destruyó el espectacular templo de Serapis en el 392 d.C, lo que quedaba de la gran biblioteca y en 415 asesinaron la matemática, filósofa y astrónoma  Hipatia.

Después de nuevas guerras civiles, Teodosio divide definitivamente el Imperio en dos (occidente y oriente) en el 395. El occidental trasladó la capital de Milán a Rávena, en el norte de Italia, ya que era más fácil de defender. El oriental puso su capital en la ciudad de Bizancio, que fue rebautizada como Constantinopla, situada estratégicamente en el estrecho del Bósforo, entre el continente asiático y el europeo.  La presión de los bárbaros siguió aumentando y en el siglo V el pueblo de los hunos, dirigidos por Atila, entraron en territorio  romano y lo saquearon. Finalmente en el año 476, el jefe bárbaro Odoacro conquistó Roma y destituyó al último emperador de occidente Rómulo Augustulo. Al mismo tiempo muchos pueblos bárbaros invaden el territorio del Imperio romano occidental: vándalos (norte de África), visigodos (Hispania), francos (Galia), ostrogodos (Italia)  anglos y sajones (Britania), etc.

La caída de Roma marca el paso de la Edad Antigua a la Edad Media. La parte oriental del Imperio Romano sobrevivirá durante toda la Edad Media, lo conocemos con el nombre de Imperio Bizantino.
 Fuente: https://www.profesorfrancisco.es/2012/10/roma-antigua.html


Hispania preromana y romana



 VIDEOS:

 El Imperio Romano en 10 minutos

Fundadores de Roma: Romulo y Remo (Reporteros de la Historia)

La república Romana (Reporteros de la Historia)

 

El imperio Romano (Reporteros de la Historia)

Causas de la caída del Imperio Romano de Occidente

En el año 476 d.C cayó definitivamente el Imperio Romano de Occidente. Así aparece recogido en todos los libros de historia, pero a decir verdad Roma ya venía perdiendo bastante fuelle en los últimos años, concretamente durante un siglo antes. Hoy queremos daros algunas de las causas de la caída del Imperio Romano.

Causas que provocaron la caída del Imperio Romano

Para que todo un gran imperio como este se desmoronara tuvieron que confluir muchos factores. Todo empezó, puede decirse, en el año 285, cuando el imperio se divide en Oriente y Occidente. Los recursos y la población disminuyó bastante, y esto lo acusó el imperio muy fuerte. Precisamente la falta de recursos en Occidente se vio en la pérdida de riqueza de su gobierno. Esto conllevó a la subida de impuestos, la reducción de las ventas y el aumento del desempleo.
Otra de las causas fue la llegada del cristianismo, en el sentido de que se desmitificó completamente la figura del emperador, considerado antes como un dios. Curiosamente esto provocó que ya poca gente se interesaba en la vida militar, por lo que el ejército ya no era ni mucho menos de lo mejorcito del imperio. Se contrataron bárbaros para formar las legiones, gente sin ninguna lealtad a Roma.
Este ambiente enrarecido beneficiaba al surgimiento de las corrupciones políticas. Los excesos de los emperadores y los altos funcionarios llevaron a la ruina al gobierno del imperio. No había dinero para nada, lo que conllevó que incluso la salud pública se resquebrajara. La gente moría de hambre por las calles. El Imperio Romano se hundía lentamente.
Ante una situación así, ¿quién no hubiese aprovechado la ocasión para lanzarse sobre Roma y conquistarla?. Era el momento propicio, y los pueblos bárbaros no pudieron esperar más. Desde finales del siglo IV los galos, antiguos oprimidos, se venían levantando contra Roma. Ahora no encontraban tanta oposición como antes.
A ellos se les unieron los visigodos y los vándalos, ávidos de conquistar un imperio inmenso. Fue ya en el año 476 cuando Roma, una ciudad destruida moral, social, económica y políticamente, no pudo más. Acababa así el Imperio Romano de Occidente, una de las civilizaciones más grandes y potentes de la historia.
Fuente: https://historiageneral.com/2010/10/26/causas-de-la-caida-del-imperio-romano-de-occidente/
Resumiendo:

Antagonismo entre el Senado y el Emperador.

Pérdida de la moral.

Corrupción política y de la Guardia Pretoriana.

Rápida expansión del Imperio.

Guerras constantes y alto gasto militar.

Economía decadente y alta inflación.

Desempleo de la clase trabajadora.

La chusma y el costo de los juegos de gladiadores.

La esclavitud.

Desastres naturales.

Cristianismo.

Invasión bárbara.

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Religión en la Antigua Roma
La religión romana consistía, igual que entre los griegos, más en un conjunto de cultos que en un cuerpo de doctrinas. Había dos clases de cultos: los del hogar, que unían estrechamente a la familia, y los públicos, que estimulaban el patriotismo y el respeto al Estado. En la época imperial se añadiría el culto al emperador. En términos generales, se trataba de una religión tolerante con todas las religiones extranjeras, pues los romanos acogieron a dioses griegos, egipcios, frigios, etc. También era una religión contractual, pues las plegarias y ofrendas se hacían a manera de pacto con los dioses, es decir, para recibir favores, y si el creyente entendía que la divinidad no le cumplía, dejaba de rendirle culto.

El cristianismo se convierte en religión del Estado en el Imperio Romano.

El 27 de febrero de 380, el emperador romano de Oriente Teodosio (347-395) firmó, en presencia del emperador romano de Occidente Valentiniano (371-392) y su co-gobernante medio hermano Graciano (359-383) un decreto con el que declaró al cristianismo religión del Estado y estipuló un castigo a quienes practicaran cultos paganos. El decreto “Cunctos populos”, concedía no sólo un lugar preponderante al cristianismo, sino que también suponía la persecución contra quienes practicaran otra fe.

Particularmente bajo el emperador Diocleciano (245-316) se intensificó la persecución cristiana. Diocleciano quería revivir los viejos cultos paganos y que éstos se convirtieran en la religión del imperio. Pero su política anticristiana fracasó y fue eliminada por su sucesor, el emperador Constantino (285-337).
Con el mismo fanatismo con el que antes fueron perseguidos los cristianos y judíos, ahora se hostigó a quienes practicaran otra fe. La realización de cultos paganos fue considerada alta traición y los templos y lugares sagrados fueron destruidos, como el Oráculo de Delfos, el recinto sagrado al que acudían los griegos para consultar a los dioses. No obstante, aquel 27 de febrero de 380 se convirtió en un hito de la historia europea porque unió las raíces judeo-cristianas con la antigüedad greco-romana, una simbiosis que trasciende hasta la actualidad.
La prehistoria greco-romana del continente y la religión judeo-cristiana marcaron decisivamente Europa, para bien y para mal, pues en los siglos siguientes los cristianos no sólo ayudaron a los pobres en nombre de la cruz, sino que también asesinaron en nombre de Dios a críticos y disidentes.