Viene de las representaciones teatrales que se hacían antiguamente en los patios de las casas formados por
varios edificios y al aire libre. Los actores se asomaban con disimulo por el telón, y si veían que había mucha gente, solían exclamar: ¡Cómo está el patio!
Las exclamaciones aluden a un suceso extraordinario, al bullicio, al lío, a la locura, a los desmanes, a las situaciones impropias o inusuales. Se dice ve a ver cómo está el patio cuando se envía a alguien a comprobar que, por ejemplo, el grupo de niños que quedaron en el salón se están comportando correctamente y no reina el desorden. Y ¡cómo está el patio! cuando se comprueba que efectivamente reina el desorden y la bulla. También se dice cuando se observa una reacción desmesurada contra una opinión o un castigo excesivo contra una acción.
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